Nació en una hacienda de San Mateo Iztacalco, en el municipio de Cuautitlán, estado de México, en 1918. Hijo de padre japonés y madre mexicana, el pintor, dibujante y retratista vivió hasta los seis años en la tierra materna y después se trasladó a la ciudad de México.Estudió en la Escuela de Pintura Mexicana, y sus primeras obras se apegaron a los temas de los grandes muralistas.
Luego llegó a un abstraccionismo absoluto, que abandonó para alcanzar una “semifiguración poética”. Aunque admira a muchos pintores, admite que quienes han influido en su obra son José Clemente Orozco y Rembrandt, así como el pintor japonés Hiroshige.
Festival Quimera 2009 Metepec, Estado de México, México Luís Nishizawa vive sus raíces desde una perspectiva autónoma: “En mi obra no intento ser japonés ni mexicano, sino artista. Conozco bien Japón porque he montado varias exposiciones, pero yo me crié en México. Si algo brota del Japón en un cuadro, será la sangre que llevo, y no un prejuicio.
Lo cierto es que ambos países son ricos en cultura”, ha señalado.Nishizawa ha tenido un desarrollo prolífico en el que se ha acercado a muy diversos géneros, en los que emplea con maestría técnicas que van desde el dibujo y el grabado hasta el fresco, sin olvidar la cerámica, el óleo o el temple. Muchas de sus obras plasman la rica geografía mexicana, con una inclinación particular por el Valle del Anáhuac y sus famosos volcanes, que en la mayoría de los casos se expresan con el lenguaje milenario de los dibujantes japoneses.
En su obra se encuentra un constante acercamiento, respetuoso y penetrante, con las costumbres, tradiciones y singularidades de la rica herencia cultural mexicana. Por todo ellos se ha convertido en uno de los más importantes exponentes del arte mexicano.Luis Nishizawa es maestro en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Creadores del CONACULTA, es Maestro Emérito y Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de México, Premio Nacional de Artes en 1996, y el gobierno de Japón lo distinguió con el Tesoro Sagrado del Dragón y es miembro numerario de la Academia de Artes.
Una casona del siglo XVIII en el centro de Toluca es ahora el Museo-taller Nishizahwa, donde se preserva y difunde la obra plástica del maestro, consistente en casi 800 trabajos elaborados en diversas técnicas. Cuenta con siete salas temporales, biblioteca y área para exposiciones temporales. En sus instalaciones se llevan a cabo conciertos, conferencias y talleres de cerámica, grabado y dibujo, algunos de ellos impartidos por el propio artista.

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